¿Cuánto lee un ecuatoriano? El promedio apenas bordea entre uno y dos libros al año, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Esta cifra representa un desafío para editores, libreros y gestores culturales, especialmente cuando se trata de impulsar el consumo de obras de autores nacionales.
La FIL de Guayaquil reúne obras de autores nacionales, desde clásicos de la literatura hasta propuestas de suspenso e interculturales.
¿Cuánto lee un ecuatoriano? El promedio apenas bordea entre uno y dos libros al año, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Esta cifra representa un desafío para editores, libreros y gestores culturales, especialmente cuando se trata de impulsar el consumo de obras de autores nacionales.
Novelas, ensayos y poemas forman parte de la oferta que se presenta en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil. Allí conviven referentes de las décadas de los 80 y 90 con propuestas contemporáneas de suspenso, terror y obras escritas por líderes de pueblos originarios.
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La diversidad también está presente en los catálogos editoriales. En los estands hay autores consagrados y escritores contemporáneos que exploran nuevos géneros, temáticas y perspectivas. Son propuestas que buscan ampliar las opciones de lectura y acercar al público a historias vinculadas a la identidad, la memoria y las distintas realidades del país.
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Textos conectados a una identidad
Para quienes buscan una base sólida sobre la identidad literaria del país, las editoriales, dedicadas a la producción nacional, destacan algunos autores tradicionales.
Desde la editorial Ariel y Radmandí, su representante, Jonathan Tayupanta, afirma que Pablo Palacio es un autor ecuatoriano emblemático que no puede faltar en el portafolio de lectura; entre sus obras están Un hombre muerto a puntapiés, Débora y Vida del ahorcado.
Así también se encuentra Los que se van, de los escritores Demetrio Aguilera Malta, Joaquín Gallegos Lara y Enrique Gil Gilbert, de 1930.
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“Tenemos más clásicos locales como José de la Cuadra, José Joaquín de Olmedo, Juan León Mera. La idea es incentivar el hábito de la lectura porque nuestro promedio es bajo; hay material que recae en libros por obligación que son de escuelas y colegios, pero hay que profundizar en nuestros autores. El material es bueno”, indica.
La editorial fue fundada en Guayaquil en 1963, pero opera en Quito desde 2006. Su objetivo es mantener una percha variada de escritores ecuatorianos que aportan a la memoria poética y narrativa.
Libros de transición
Santiago Larrea, editor de Editorial El Conejo, considera que hay grandes autores nacionales que marcan una transición en la literatura hacia la contemporaneidad.
En este segmento menciona al escritor Vladimiro Rivas Iturralde, que ha publicado libros de relatos, ensayos y novelas. El más reciente es Leer poesía. Introducción a la lectura de poemas.
Asimismo, en los catálogos de narrativa nacional sobresale la presencia de autores de amplia trayectoria, como Abdón Ubidia con su ensayo El cristal con que se mira.
A la par de estos nombres, la literatura ecuatoriana se renueva con la escritora Marcela Ribadeneira y el cuentista Jorge Luis Cáceres con Golems y El peso interior, respectivamente.
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“El peso interior es un libro que aborda mucho el tema del suspenso, del terror, del horror y de lo insólito. Entonces es como una nueva literatura ecuatoriana que está despuntando en este género, que es muy fresca también de leer y profunda a la vez”, expone Larrea.
Esta propuesta, según Larrea, demuestra que la producción local no se limita únicamente al realismo o a la historiografía, sino que explora con solvencia lo insólito para atraer a nuevos perfiles de lectores.
Voces de los pueblos originarios
Algunas de las sorpresas durante la Feria Internacional del Libro de Guayaquil son los textos interculturales. Jorge Luis Diaguillo, representante de la editorial Abya Yala de Quito, detalla algunas producciones nacionales indígenas, como La posición achuar: la corriente de mi vida, de Luis Vargas Canelos, escritora indígena achuar que aborda las vivencias y la cosmovisión de su comunidad, y Los siglos que tejeron mi historia, de Blanquita Chancosa, reconocida líder indígena que plasma el testimonio de las luchas comunitarias.
Diaguillo señala, que al ser el único estand de pueblos indígenas, ha llamado la atención de los visitantes. Uno de los textos más actuales es el de José Enrique Juncosa: Civilizaciones en disputa.
Catálogo poético
La editorial y librería El Ángel Editor se distingue en el mercado por enfocar su oferta de forma dedicada a la poesía y a las obras de escritores locales.
Según su representante, Lorena Espinoza, la propuesta de la librería se centra en el talento nacional: “Nos caracterizamos porque la librería tiene solo ediciones de personajes ecuatorianos”.
Entre los lanzamientos más destacados de su catálogo resalta la autora guayaquileña Sonia Manzano con su obra Viento de ocaso, junto con la presencia del escritor Javier Ponce.
Dentro de su catálogo poético sobresale la serie denominada Monstruos, un proyecto que agrupa a figuras fundamentales de la poesía ecuatoriana. “Esta colección, que llamamos Monstruos, todos son ecuatorianos: Abdón Ubidia, Iván Oñate, Efraín Jara”, dice.
Al momento de sugerir una lectura para quienes buscan adentrarse por primera vez en las letras nacionales, aconseja al escritor Jorge Enrique Adum conLos cuadernos de la tierra. (I)
El Universo




