Libros didácticos, de lectura sencilla y, a corta edad, acompañados por un adulto es lo que sugieren escritores y editoriales al momento de escoger el primer libro para un niño. La lectura puede comenzar incluso antes de que los pequeños sepan leer, a través de canciones, rimas, ilustraciones y relatos que despierten su curiosidad.
Escritores y editoriales recomiendan acercar a los niños a la lectura desde temprana edad con cuentos, poesía e ilustraciones.
Libros didácticos, de lectura sencilla y, a corta edad, acompañados por un adulto es lo que sugieren escritores y editoriales al momento de escoger el primer libro para un niño. La lectura puede comenzar incluso antes de que los pequeños sepan leer, a través de canciones, rimas, ilustraciones y relatos que despierten su curiosidad.
Erwin González, encargado de logística de Maxi Libros y participante en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil, afirma que es importante acompañar las primeras etapas del desarrollo lector con materiales que, según la distribuidora, ayudan a despertar la mente, enriquecer el lenguaje y mejorar la capacidad de expresión.
Estos son cuentos, libros interactivos, textos didácticos y fábulas para niños de entre 3 y 8 o 9 años. Entre las opciones disponibles hay libros con texturas y sonidos, pensados para que los menores tengan una experiencia más interactiva con la lectura.
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Ediciones adaptadas de clásicos como El principito y El diario de Ana Frank, además de historias de aventura de Julio Verne, dice.
Para Valeria Muñoz, directora editorial de El Farolero, es indispensable que la literatura tenga como foco al público infantil, que a su criterio, una mejor lectura es desde los 6 años. Sin embargo, se puede introducir a corta edad.
Explica que esto ocurre en el primer contacto porque la motivación de un niño surge a través del ritmo y la musicalidad de los versos.
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“Una canción de cuna ya es una poesía, ya es un acercamiento a la rima, la literatura y eso yo creo que es el primer motivador para un niño pequeño. Entonces, se le debe leer todo, mientras van creciendo hay que acompañarles con ese proceso de lectura”, indica.
En Farolero poseen cuentos, novelas, teatro infantil y una apuesta particular por la poesía, un género que busca promover al considerar que es uno de los menos explorados en el mercado.
En el ámbito de la creación para los más pequeños, la editorial impulsa la literatura infantil mediante autores ecuatorianos como Andrea Brito, quien se ha dedicado a este segmento.
En tanto, en la FIL de Guayaquil hay quienes se aventuran al lanzamiento de libros infantiles como Andrés Gómez, conocido artísticamente como Brick Satori.
El autor, quien comenzó su camino en la literatura hace siete años trabajando como artista callejero y vendiendo cuentos en los semáforos, presenta su séptima publicación titulada La reina de los cocodrilos.
La decisión de enfocar su obra reciente en la literatura infantil surgió al sentir que le faltaba realizar un aporte que los niños pudieran leer de forma directa. Él aconseja iniciar siempre con material sencillo de lectura, más ligado a lo gráfico.
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“Creo que la lectura infantil puede ser muy rentable si la acompañas de ilustración, porque a los niños les gusta mucho lo visual y de hecho a mí me gusta, por eso hice las ilustraciones para enganchar a este público infantil y sí se emocionan bastante al momento de agarrar el cuentito y ver a una niña criada por cocodrilos”, expone.
El cuento de Gómez es el resultado de seis meses de trabajo. La historia incorpora un mensaje implícito que no resulta obvio a simple vista, cuenta, permitiendo que el propio lector lo vaya deduciendo progresivamente durante la lectura. (I)
El Universo


