Paco Cuesta Caputi muestra nuevamente su producción en las artes plásticas en la exposición La fábrica de hielo, que se inaugura el jueves 18 de junio a las 18:00 en el salón Félix Henriques de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.
El artista imagina una Guayaquil diez años después de un invierno interminable, sin conexiones, pero sobreviviente. Se inaugura el jueves 18 de junio.
Paco Cuesta Caputi muestra nuevamente su producción en las artes plásticas en la exposición La fábrica de hielo, que se inaugura el jueves 18 de junio a las 18:00 en el salón Félix Henriques de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.
Cuesta, integrante del colectivo Artefactoría, fundado en Guayaquil en 1982, indica que su arte viene desde la emoción, y que considera a esta agrupación no solo compañeros y artistas, sino grandes seres humanos, “una tabla de salvación en el momento preciso de mi vida”.
El centro de difusióin Cultura UCSG invita a la comunidad universitaria y al público en general a la inauguración de quien se desempeñara como director del Museo Municipal de Guayaquil (1988-1992) y gerente de producción de SíTV Paco Cuesta Caputi.
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“La fábrica de hielo es una muestra que propone una reflexión en torno a la memoria, la identidad, los objetos cotidianos y las múltiples narrativas que atraviesan la sociedad contemporánea. Giran a través de cuatro ejes artísticos, elaborando una propuesta multidisciplinaria”, indica la universidad en un comunicado.
El artista presentará una selección de obras recientes que dialogan con distintas dimensiones de la experiencia humana. Hay instalación, escultura, diseño, narrativa visual y experimentación conceptual.
Uno de los ejes tiene que ver con el vestuario de los homeless (personas sin hogar). “No estoy haciendo crítica social ni tampoco estoy adueñándome de una situación de desgracia, que no debería existir; estoy simplemente haciendo una propuesta un poco conceptual, un poco estética, que tiene que ver con estos medios que nos dicen cómo tenemos que vestirnos. Y diciendo que tenemos que aprender a usar el vestuario de acuerdo a lo que nosotros queremos, a cómo nos identificamos».
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Así, imagina una Guayaquil diez años después de que empezó un invierno que nunca terminó, con agua y lodo por todas partes, sin redes, sin comunicaciones, sin instrucciones, teniendo que sobrevivir.
Bajo la curaduría de Matilde Ampuero, La fábrica de hielo ofrece un recorrido por obras que exploran la memoria, la identidad y las narrativas de la vida contemporánea desde diferentes perspectivas estéticas y conceptuales. Permanecerá abierta hasta el sábado 18 de julio. (F)
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