Las letras urbanas y el grafiti son el motivo de una exposición en Guayaquil que comprende la Galería CIF, del espacio cultural MZ 14 (9 de Octubre y Panamá), la fachada del Museo Nahim Isaías (Pichincha y Clemente Ballén) y un muro para las infancias en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC, Malecón y Loja).
MZ 14, el MAAC, el Museo Nahim Isaías y la Universidad de las Artes son escenarios de estas intervenciones de letras urbanas.
Las letras urbanas y el grafiti son el motivo de una exposición en Guayaquil que comprende la Galería CIF, del espacio cultural MZ 14 (9 de Octubre y Panamá), la fachada del Museo Nahim Isaías (Pichincha y Clemente Ballén) y un muro para las infancias en el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC, Malecón y Loja).
En el primer sitio está la evidencia del Séptimo Encuentro de Arte, Mujeres y Espacio Público De letras y anclajes, en el que hay una placa creada por Lin (de Quito); grapicho –una mezcla de grafiti y pichação (forma de arte visual urbano originario de Sao Paulo, Brasil)– de la artista cuencana Dunia.
También hay chapeteo guayaco, una caligrafía que únicamente se hace en el Puerto Principal, explica María Fernanda López Jaramillo, doctora en Teoría de la Cultura y docente desde hace once años de la Universidad de las Artes, gestora y curadora de estos espacios.
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La del chapeteo es una historia “un poco incómoda” de la ciudad, señala López. “Nace entre los 80 y 90, es una herencia del pandillaje”, y es distinto del grafiti. “Nació en este contexto de las rivalidades de los colegios. Cada uno de los grupos que marcaban los territorios aquí en Guayaquil tenía un especialista en la letra”, y guardaban abecedarios completos que luego pasaban por modificaciones cuando los migrantes que volvían de Estados Unidos traían otras caligrafías. En este caso intervinieron Yinsu 96, Pley 109 y Baxter 42.
La curadora enfatiza que esto no tiene “nada que ver” con los GDO (grupos delincuenciales organizados). “No todo lo que está en la calle tiene que ver con cuestiones de violencia. Aquí estamos analizando la caligrafía. Obviamente hay un espacio liminal entre la legalidad y la legitimidad de estas expresiones, pero es lo que existe en la ciudad y hay que estudiarlo”.
López los denomina escritores urbanos que registran en los muros un poco de la historia de la urbe. Hay allí muestras de la escritura de pandillas barriales ahora desplazadas, como New People y Los Contras. “Esto es inédito, porque son caligrafías y escrituras de calle que ahora están por primera vez en la academia”. También hay caligrafiti realizado por Amy Jaramillo, estudiante de la UArtes y la creación de Eneri (Irene Avramelos), artista visual y exponente del pichação, quien trajo, además, una intervención de la quimbanda, una religión afrobrasileña que hace de la calle un altar.
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“El 90 % de la exposición son mujeres”, indica López, y nos lleva más allá, al área de vitrinas de la galería que dan a la calle Panamá, donde está la exposición del fanzine Viejas, un guiño que indica no solo que estas publicaciones artesanales hayan acumulado años, sino que su temática son las mujeres, especialmente en edades en que son consideradas en caducidad.
“Aquí lo que vemos es cultura urbana contemporánea. Cuarenta personas (de España, Argentina, Perú, Bolivia, México y Ecuador) son parte del fanzine Viejas, una acción poética, gráfica, narrativa, fotográfica y pictórica; es un tema de reflexión en cuanto a la caducidad de la mujer. Porque en América Latina, a partir de los 25 años, la mujer es vieja. O es muy joven y no sabe por joven, o no sabe porque ya es vieja”.
Viejas se acompaña de un collage montado por alumnas de Artes Visuales y de Literatura y una intervención de Rafaela Salazar, licenciada en Artes y representante del grupo de punk guayaquileño Las Guillotinas.
En el MAAC, la estética cambia. Guambrita y Salomielart realizaron un mural dirigido a los pequeños. “Nos interesa que los niños y las niñas puedan conocer sobre las diversidades culturales de nuestro país”, afirma López. “No todo es obra bidimensional, no todo el mundo pinta en caballete, no todo el mundo hace arte contemporáneo. Estos son otros tipos de arte. Ese muro es muy amistoso, muy afectivo, para la familia”.
Y en la pared lateral del Nahim Isaías está otra intervención de Eneri, con su respectiva traducción: Fuerza y furia latina.“Es un museo nacional de arte moderno y está lleno de pichação y al frente está la Universidad de las Artes. Ahí hay una reflexión”, sugiere López, fundadora de la clase de Arte Urbano en la UArtes, profesora de Legislación Cultural y Políticas Públicas en la Universidad Salesiana y del diplomado de Arte Urbano y Graffiti del Centro Cultural de España en México.
“No todo el arte tiene que ser bonito, tiene que ser entendible. También hay manifestaciones creativas salvajes, violentas, que no tienen que gustarle a todo el mundo”.
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De letras y anclajes se puede visitar de martes a viernes de 11:00 a 17:00 y los sábados previa reserva; María Fernanda López ofrece recorridos guiados (confirmar al 099-270-5999). Estará abierto hasta el viernes 3 de julio. (F)
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