El Museo del Louvre reabrió este miércoles al público la Galería de Apolo, el mismo espacio donde el pasado 19 de octubre fueron robadas las joyas de la corona. Sin embargo, la sala volvió a recibir visitantes sin exhibir ninguna obra u objeto de valor, por lo que el recorrido se centra exclusivamente en la riqueza artística y arquitectónica de su interior.
Tras el robo de ocho joyas valoradas en unos 88 millones de euros, el Louvre reabrió la Galería de Apolo sin objetos de valor y con nuevas medidas de seguridad.
El Museo del Louvre reabrió este miércoles al público la Galería de Apolo, el mismo espacio donde el pasado 19 de octubre fueron robadas las Joyas de la Corona. Sin embargo, la sala volvió a recibir visitantes sin exhibir ninguna obra u objeto de valor, por lo que el recorrido se centra exclusivamente en la riqueza artística y arquitectónica de su interior.
Las piezas que lograron evitar el robo no regresarán a esta galería. Según informó el diario Le Parisien, serán trasladadas en el futuro a un nuevo espacio de máxima seguridad, sin ventanas, dentro del museo. Hasta que ese proyecto esté terminado, permanecerán fuera de exhibición.
Mientras tanto, los visitantes pueden recorrer la Galería de Apolo y admirar las pinturas y decoraciones realizadas por Charles Le Brun y otros artistas de los siglos XVII y XIX. El lugar, además, ha despertado un renovado interés por haberse convertido en el escenario de uno de los robos más comentados de los últimos años.
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Frente al balcón por el que los ladrones ingresaron utilizando un montacargas, ahora protegido con una reja de seguridad instalada desde diciembre, algunos turistas aprovecharon la reapertura para fotografiar el sitio.
Las ocho piezas robadas (entre ellas collares, tiaras, relicarios y broches con piedras preciosas) están valoradas en aproximadamente 88 millones de euros, aunque su valor histórico y patrimonial es incalculable.
El robo se suma a otros episodios similares ocurridos en la historia del museo. En 1911 fue sustraída la célebre Gioconda de Leonardo da Vinci; en 1983 desaparecieron dos armaduras renacentistas; en 1995 fueron robadas tres obras en distintos hechos y, en 1998, desapareció el cuadro Le Chemin de Sèvres, que nunca fue recuperado.
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Las Joyas de la Corona tampoco han sido localizadas hasta el momento, pese a que los cuatro integrantes del grupo responsable del atraco fueron detenidos y permanecen en prisión.
Tras el asalto, el Louvre aceleró la implementación de nuevas medidas de seguridad, entre ellas la instalación de un puesto móvil de policía dentro del museo y el refuerzo de la videovigilancia perimetral. No obstante, la institución reconoce que modernizar completamente la protección de un complejo de cerca de 30 hectáreas, que también abarca el Jardín de las Tullerías, será un proceso que demandará tiempo. (E)
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