Miranda, Andy, Emily y Nigel –es decir, los actores Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci– regresan veinte años mayores, pero muy aferrados a su esencia original en El diablo viste a la moda 2, de 20th Century Studios, que se estrena en los cines de Ecuador el miércoles 29 de abril.
El mundo de la moda ha cambiado, pero estos personajes son más auténticos que nunca en este largometraje que se estrena en Ecuador el 29 de abril.
Miranda, Andy, Emily y Nigel –es decir, los actores Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci– regresan veinte años mayores, pero muy aferrados a su esencia original enEl diablo viste a la moda 2, de 20th Century Studios, que se estrena en los cines de Ecuador el miércoles 29 de abril.
Quienes esperaban que el tiempo hubiese suavizado la personalidad de Miranda verán que ella es ‘genio y figura’, no ha olvidado que trabaja en una industria donde la competencia es despiadada y no ha perdonado a Andy por haberla ‘decepcionado’ al renunciar a la revista Runway.
Miranda Priestly en ‘El diablo viste a la moda 2′: más dura, más libre… y con juanetes
Meryl Streep ha dicho que la idea de hacer una segunda parte enseguida de la primera le “horrorizaba”, por el miedo a no poder superarla. Pero ahora que el modelo de negocios del mundo editorial, las revistas y el periodismo en general ha cambiado, cree que era la oportunidad perfecta.
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Ella describe a su personaje, Miranda, como una jefa, una girlboss. En la secuela, ella todavía está en la cúspide de su oficio, pero empieza a sentir los signos de la crisis.
“La marca está en peligro y el modelo de negocio de las revistas se está desmoronando y, en cierto modo, la película trata sobre cómo dirigir una empresa sólida o viable mientras se navega en aguas nuevas”. A Miranda le toca liderar ese proceso y está lidiando con el estrés y con las presiones de estar al frente de una gran corporación.
¿En qué sentido cree que Miranda cambió y en qué aspectos sigue igual? “Probablemente sea un poquito más dura, como yo, porque con el tiempo uno presta considerablemente menos atención a lo que dice. Es un poco más libre, pero también está en una posición más precaria en su mundo, y ella lo sabe. Sigue siendo astuta y mantiene un control firme sobre sí misma y su equipo».
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Lo que no ha cambiado es que sigue siendo ‘trabajólica’, aunque ya tiene 76 años y eso se nota, según Streep, sobre todo, en el cabello. “La persona que ha hecho mi peinado y maquillaje durante 50 años diseñó la peluca para la primera película, y tomamos esa peluca original, le quitamos mucho cabello y la peinamos de nuevo con un estilo más lacio y moderno”.
¿Cómo hizo para volver a ponerse en los tacones de aguja de Miranda? “Con juanetes. Quejándome del dolor. No puedo creer que hayan hecho a las mujeres usar esos zapatos desde hace cincuenta años. Sí, se ven delicados o lo que sea, ¡pero son dieciséis horas al día de dolor!“.
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Admite que conoce tan bien a Miranda que no hay dificultad en revivirla, pero sí hay aspectos que no le gustan, como sus pequeñas crueldades y sus impulsos de ser “implacablemente mala” con Andy.
Andy Sachs: satisfecha, feliz y fiel a sí misma
Anne Hathaway dice que Andy se ha mantenido fiel a sí misma durante los últimos veinte años. “Tomó decisiones de vida y emprendió un camino en el que creía, y creo que esa decisión le resultó muy satisfactoria. Su vida no necesariamente se parece a la de otras personas, pero sí se parece a la suya, y eso la hace feliz”.
Ya no es tan insegura, ha ganado confianza profesional, sabe vivir en la oficina y ejercer autoridad, “pero sigue siendo una persona encantadora con la que trabajar y alguien de la que sería muy lindo ser amiga”.
¿Qué fue lo que más disfrutó de volver a ponerse en la piel de Andy? “¡Ver a todo el mundo! Es eso que escuchas decir a la gente, o que tal vez tú misma dijiste: ‘Ojalá pudiera volver a esta etapa de mi vida sabiendo lo que sé ahora’. Yo pude hacerlo».
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Emily Charlton: poderosa, sin filtro e indignada
Si hay alguien que ha logrado lo que quiere (en teoría) es Emily Charlton, quien en esta nueva entrega ocupa un puesto sénior nada menos que en la casa Dior.
Pero Emily Blunt pide ponerle atención a su personaje. “Básicamente, ahora tiene poder, por amor de Dios. Y creo que está en una posición en la que realmente disfruta ejercer ese tipo de poder sobre los demás. La mayor ambición de su vida es ser icónica. Creo que eso es lo que quiere”.
¿Qué fue lo que más le gustó de volver a interpretar a Emily? “Me encanta el personaje. Está completamente loca y no tiene ningún filtro. Está constantemente indignada por todo… se queja incluso del aire. Está indignada con la vida, y es muy divertido interpretar a alguien tan sin filtro, tan grosera, tan pendiente de todo y tan insegura. Quiero decir, siento empatía por ella», asegura. “Creo que está plagada de inseguridades. Es una loca, pero me encanta interpretarla”.
Nigel Kipling, un ‘veterano’ del mundo de la moda que se niega a rendirse
Nigel ha sido uno de los placeres actorales de Stanley Tucci, que dice que la primera película fue “una de las mejores experiencias que tuve en mi carrera. Me encantó la gente con la que trabajé y estaba muy entusiasmado por volver a trabajar con Emily (Blunt), que ahora es mi cuñada”.
¿Dónde encontramos a Nigel al principio de El diablo viste a la moda 2? “Bueno, sigue en lo suyo. La industria de la moda y la de los medios han cambiado. Todo está en internet, todo es digital, pero él sigue allí, trabajando sin parar”.
¿Qué fue lo mejor de volver a este papel? “Poder estar con todo el equipo. Es, sencillamente, un grupo de gente realmente encantador. También hay muchas caras nuevas en esta película, y eso fue una gran bocanada de aire fresco. Es muy interesante ser ahora el veterano del set”.
Simone Ashley como la nueva asistente de Miranda
Según Sreep, Ashley estuvo “fantástica”, pues se sentó a los pies de Miranda y absorbió lo mejor y lo peor de ella. “Es como una Miranda en ciernes, lo que fue divertidísimo”. ¿Cómo lo logró Ashley? “Me recomendaron que mirase atentamente a Richard Gere en Gigoló americano”, confiesa.
Al enfrentarse a un set lleno de artículos de alta moda, no pudo evitar enamorarse. “Había un par de zapatos tipo slingback (destalonados) Christian Dior J’Adior frente al escritorio de Amari. En mi talla, negros con detalles blancos y letras. ¡Los quería con toda mi alma! Recuerdo que el departamento de utilería me dijo que podía quedármelos, pero no lo hice. Si alguna vez aparecieran de manera mágica, me los llevaría sin dudarlo”. (E)
El Universo





