Más de 4.000 inspecciones y multas que superan el $ 1 millón por maltrato animal en Quito

El último rescate que generó la Unidad de Bienestar Animal (UBA), en lo que va del 2026, fue Lupo, un perro de raza schnauzer que vivía entre desechos, sin agua, sin comida y en un espacio reducido.

 En lo que va del 2026 ya se han generado más de $ 100.000 en sanciones por algún caso en todo el Distrito Metropolitano.  

El último rescate que generó la Unidad de Bienestar Animal (UBA), en lo que va del 2026, fue Lupo, un perro de raza schnauzer que vivía entre desechos, sin agua, sin comida y en un espacio reducido.

Inspectores de la entidad municipal llegaron hasta el sector de Guamaní, en el sur de Quito, donde constataron que el animal de compañía no disponía de las garantías necesarias para seguir viviendo en el domicilio donde fue encontrado.

Lupo yacía en un balcón de un predio ubicado en el barrio Santo Tomás. Su propietario, un hombre joven, justificó la mala tenencia del perrito asegurando que su esposa está en periodo de gestación y que el pelaje del canino le hace daño.

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Sin embargo, la UBA registró que Lupo tampoco recibía una cantidad adecuada de agua, le faltaba comida, había heces por todos lados y, además, no disponía de su carné de vacunación.

En ese caso, las autoridades retiraron al cachorro y lo pusieron a buen recaudo para iniciar el proceso de adopción, una vez que el animal de compañía haya pasado todos los filtros adecuados.

El animal de compañía dormía entre sus heces y sin garantías de vida Foto: CORTESÍA

Solo en 2025, la UBA realizó 4.914 inspecciones como respuesta a las múltiples denuncias que ingresaron al sistema de la empresa municipal o que se identificaron en redes sociales.

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“En las redadas se identificaron algunos tipos de infracciones, como mala tenencia, maltrato, abandono, atropellamiento, mordedura o comercialización de animales de compañía en espacio público y rescates que se realizaron», comentó Andrea Jiménez, jefa de Inspección y Control de la UBA.

Sanciones y procesos

Estas investigaciones que culminaron con el retiro de caninos o felinos de predios donde no tenían esperanzas de vida han sumado una gran cantidad de multas tipificadas como leves, graves, muy graves o combinadas.

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Según la Agencia Metropolitana de Control (AMC), en 2025 se emitieron 206 sanciones leves, 123 graves, 76 muy graves y 34 que fueron procesadas como leves, graves y muy graves.

En total fueron 439 procesos que se resolvieron con sanción y dejaron un total de $ 1′002.778,22 en multas, que aún se mantienen en mora debido a que algunos infractores no han pagado.

Esto deja entrever que existe un aumento del 75,6 % de procesos culminados en sanción económica durante 2025, en comparación con 2024. En ese año, lo recaudado ascendió a $ 419.739,61.

Las zonas rurales del Distrito Metropolitano se encuentran comprometidas.

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Guamaní, La Ecuatoriana, Llano Chico, Llano Grande y Calderón son algunos sectores ubicados en las periferias de la capital, donde se ha concentrado la mayor cantidad de casos.

“Los inspectores, al momento de conocer la situación, se acercan al lugar y verifican si el animal tiene tutor o no; en el caso de que disponga de uno, se indica que las circunstancias en que se encuentra el animal corresponden a maltrato o mala tenencia y se informan las infracciones por las que se iniciaría un procedimiento», continuó Jiménez.

Andrea recordó que tanto perros como gatos que se consideren parte de una familia no pueden estar sujetos ni encadenados, porque limita su libre movilidad, y explicó que en la ordenanza se contemplan las cinco libertades del bienestar animal.

“Esto implica mantenerlos con agua, comida, velar por su bienestar físico y emocional, que tengan un espacio donde puedan resguardarse de las inclemencias del clima y que este sea acorde a sus necesidades de especie.

Nosotros verificamos incluso que los animales estén vacunados y esterilizados, o si presentan alguna alteración física, que se les esté dando la atención veterinaria correspondiente», sostuvo la funcionaria.

Recientemente, la institución llevó a cabo un proceso de investigación sobre el caso de un perro de raza pequeña que, presuntamente, estaba en condiciones vulnerables dentro de una terraza en un domicilio del norte de Quito.

Un ciudadano denunció este hecho por redes sociales y compartió varias fotos en las que se observó que el cachorro vivía a la intemperie, detrás de una lona y en una pequeña cama.

El hombre que alertó dijo que había podido notar que el perrito no comía y convivía entre sus propios desechos.

La UBA llega hasta el inmueble, pero no encuentran señales de maltrato, según inspectores Foto: Cortesía UBA

Sin embargo, la UBA se acercó hasta la calle Machala y Nicolás Vélez en tres ocasiones y en el último reporte aseguró que el animal de compañía vivía en un ambiente adecuado y con las garantías necesarias para su sana convivencia.

Como la historia antes relatada, existen muchos sucesos que no terminan igual. En la mayoría, el retiro de la mascota es la mejor solución para entregarles a dichos seres una nueva oportunidad de vida.

“Los animalitos ingresan a los centros para un chequeo veterinario y etológico, porque es importante saber la situación comportamental en la que se encuentran.

Una vez que se determina que están óptimos para el proceso de adopción, salen a este tipo de ferias que se realizan para encontrar un nuevo hogar”, mencionó Jiménez.

Durante 2025, 621 animales encontraron una nueva familia, según la UBA.

Esto fue gracias a las ferias de adopción que se realizaron en el parque Bicentenario o en La Carolina, donde la ciudadanía llegó con la copia de la cédula, una planilla de servicio básico y el formulario de adopción.

“Hay un caso que fue muy conocido. Ninja, quien fue golpeado por su tutor antiguo, lo cual quedó grabado en una cámara de seguridad.

Lo hizo frente a un menor de edad. Ahora este canino goza de una nueva casa y el cuidado que merece», manifestó la funcionaria.

Este 2026, en lo que va del año, se ha iniciado con 22 sanciones leves, 11 graves, 8 muy graves y 8 que engloban las tres mencionadas. En total, a este lunes 26 de enero ya suman 49 procesos y han dejado $ 100.101,58.

El legado de Spike

Un caso emblemático de maltrato animal en Quito fue el de Spike, un perro de raza husky siberiano, que en noviembre de 2022 fue ahorcado con una soga en un árbol en el barrio San Carlos, en el sur de la capital.

La muerte cruel y pública del animal, que tenía aproximadamente 1 año y 7 meses de edad, provocó una amplia reacción ciudadana y denuncias por maltrato animal en redes sociales.

La muerte del canino fue llevada a los tribunales Foto: Cortesía

Tras un proceso judicial relevante, la responsable fue declarada culpable y sentenciada a pena privativa de libertad, en un fallo que marcó un precedente en la lucha contra el maltrato animal en Ecuador, al consolidarse la aplicación del artículo 250.1 del Código Orgánico Integral Penal para casos de crueldad animal. (I)

 El Universo

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