Las letras y el pole dance, el motor que mueve la vida de Jenny Erazo

Cae una tarde espléndida en Quito. El sol —de aquel domingo de finales de diciembre— se riega por las rendijas que dejan las persianas en el salón de la escuela Pole Art, donde las alumnas de Jenny se ejercitan. Hay tres ventiladores que giran en sus pedestales y amainan la temperatura del salón y de los cuerpos de las bailarinas. Dos grandes espejos les devuelven sus imágenes y, es ahí, donde descubren cómo van perfeccionando sus movimientos que, “realmente, son difíciles”.

 Jenny Erazo: El pole dance es mal visto aún porque tiene esa carga sexualizada, por su origen en los cabarés y en los clubes de striptease.  

Cae una tarde espléndida en Quito. El sol —de aquel domingo de finales de diciembre— se riega por las rendijas que dejan las persianas en el salón de la escuela Pole Art, donde las alumnas de Jenny se ejercitan. Hay tres ventiladores que giran en sus pedestales y amainan la temperatura del salón y de los cuerpos de las bailarinas. Dos grandes espejos les devuelven sus imágenes y, es ahí, donde descubren cómo van perfeccionando sus movimientos que, “realmente, son difíciles”.

Después del tiempo de calentamiento en el taller, Jenny, maestra de pole exotic —una variante del pole dance— se sienta junto a uno de los espejos y empieza a calzarse sus botas. Son grandes. Los tacones tienen el diámetro parecido al de una baqueta de tambor 7A, la más fina yal menos 15 centímetros de alto. Cuando se pone de pie, impresiona. Su postura es elegante, altiva, soberbia; proyecta una fuerza innata de una maestra certificada. Sus piernas que parecen más largas, pisan con firmeza, pese a que debe caminar en puntas.

Jenny Erazo, periodista y maestra de pole exotic, se calza sus botas, durante un taller en la Academia Pole Art, en Quito.
EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

—Nací un miércoles, a las tres de la tarde, en el hospital del seguro, en Quito —dice Jenny—. Tengo cuatro hermanos, soy la única mujer y la única que estudió comunicación.

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Jenny Erazo es una experimentada periodista, que cultiva —como muchas profesionales— otros talentos: ella escala muros, practica danza contemporánea, heels dance (baile en tacones) y ahora es maestra de Pole exotic con una certificación conseguida en Argentina.

Estudió en el colegio fiscal Hipatia Cárdenas, luego pisó las aulas de la Universidad Central del Ecuador y se graduó de licenciada en Comunicación Social (periodista), después, estudió una maestría sobre Gestión y Desarrollo Social en la Universidad Técnica Particular de Loja.

QUITO, julio de 2016. La periodista, Jenny Erazo, mientras da un taller de Radio para comunidades.
Foto: Archivo personal de Jenny Erazo

—Empecemos —dice Jenny— al tiempo que sus alumnas buscan uno de los ocho tubos que están sembrados en todo el salón del tercer piso. Al ritmo de Candy, de Plan B, empiezan a moverse. Ella —en una demostración, entre otros estilizados movimientos— salta hacia el tubo con la gracia de una mariposa, se adhiere con una facilidad increíble y, como emulando a un Quilico divisando su presa, se suspende en el aire por unos segundos con las piernas extendidas, arrancando un unísono guau de sus alumnas.

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Jenny Erazo, periodista y maestra de pole exotic, durante un taller en la Academia Pole Art, en Quito.
EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

—¿Cómo incursionó en el pole dance?

—Siempre me gustó el movimiento. Desde chiquita bailaba, nunca tuve la oportunidad de hacerlo desde la técnica de una escuela, pero cuando crecí y pude ganar dinero, empecé con cursos en varias disciplinas afines, luego encontré el pole y, dentro de él, descubrí el estilo pole exotic, que no se trata solo de subirse al pole, sino de incorporar una coreografía que abarca todas estas áreas Y, en ese camino de experimentación, tuve la suerte de estar en esta academia, Pole Art, que me abrió las puertas.

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Jenny Erazo, periodista y maestra de pole exotic, durante un taller en la Academia Pole Art, en Quito.
EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

La academia Pole Art se mudó a Quito desde Panamá en marzo de 2020, para ser un espacio integral de entrenamiento que combine danza, acrobacia y actividad física. Actualmente, se imparten clases de handstand, pole exotic, pole sport, pole art, danza aérea en telas, acondicionamiento físico, flexibilidad y baile.

Su creador, Wilson Mejía, de 45 años, comenzó su formación en gimnasia artística a los seis años. Después, se sumergió en la acrobacia aérea en telas y pole dance. Su dedicación y pasión lo convirtieron en campeón. En 2012, recibió el galardón de campeón mundial en la categoría de Pole Art., en el International Pole Championship de Hong Kong. Fue campeón del primer campeonato nacional de Pole dance, en Colombia y logró el segundo lugar en la Copa Mundial Arnold Classic de Pole Sport, en Brasil.

—El pole dance se originó en la India en el Siglo XII y al mismo tiempo, en China con las acrobacias circenses, cuyo fin era conseguir fuerza y flexibilidad, sin embargo, en el camino evolucionó hacia el entretenimiento de clubes nocturnos de striptease, ¿usted considera que la sociedad actual ha superado ese estigma?

Jenny Erazo, periodista y maestra de pole exotic, durante un ensayo en la Academia Pole EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

—¿Hay un estigma? Sí. —se pregunta y responde Jenny—, de manera tajante. Hay muchísimos estigmas todavía en la sociedad frente a cómo se ejerce este deporte, sobre todo, porque es visto desde la sexualización del cuerpo de la mujer como objeto, pero cuando uno ejerce este deporte, aprende a amarlo a interiorizarlo y la mirada del resto no se la puede controlar. Además, la mirada sexualizada no es solo para deportistas de pole dance, vemos también en gimnasia, voleibol, incluso, en el fútbol.

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Es mal visto aún porque tiene esa carga sexualizada, porque, obviamente, tiene su origen en los cabarés y en los clubes de striptease.

—¿Desde cuándo y dónde empezó?

—Hace diez años, en una academia en la avenida Portugal, luego fui de academia en academia, hasta que llegué a esta, que es una de las mejores de Quito.

—¿Cómo define al pole exotic?

—Es una actividad deportiva que mezcla la coreografía, la música, el trabajo en tacones, los body waves, que son las curvas con el cuerpo. Es un deporte integral que junta todas estas dinámicas en una sola.

Jenny Erazo, periodista y maestra de pole exotic, durante un taller en la Academia Pole Art, en Quito.
EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

—¿Qué exigencias físicas se requieren para practicar este deporte?

—El pole es un ejercicio muy difícil, muy duro, requiere muchísima fuerza, coordinación, flexibilidad, es un deporte que duele. Cuando usted empieza, el pole lo golpea, le deja morados, hay gente que se abre las manos (inflamación de tendones por agarre excesivo o mala técnica), es un deporte duro.

—¿Se ha lesionado?

—Si. Si. Tengo un desgarro —pequeño por suerte— en el isquiotibial y el año pasado fui diagnosticada con dos hernias discales en la cervical.

Jenny Erazo, periodista y maestra de pole exotic, durante un taller en la Academia Pole Art, en Quito.
EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

Su primer acercamiento al periodismo fue antes de terminar la universidad, en una pasantía en la Asociación de funcionarios de Petroecuador, en una revista, aunque su primer trabajo fue a los 16, como impulsadora de productos para protegerse del sol, cuando aún cursaba el colegio. Su experiencia como reportera, saliendo a la calle, manejando fuentes, etc., fue en Radio Sonorama, durante un año en las áreas de política y judicial. Después, incursionó en Diario Hoy, en la Sección Online cuando apenas nacían las páginas web. Un día, recibió una llamada para una entrevista de trabajo.

—Yo no había aplicado, pero me llamaron desde la Presidencia de la República —explica—. Para mí fue un shock, porque cuando uno está en medios, siempre le dicen no te metas al gobierno, porque de ahí no vas a salir, es como la muerte de tu carrera periodística.

QUITO, febrero de 2024. La periodista, Jenny Erazo, mientras entrevista a una personalidad en la Cancillería.
Foto: Archivo personal de Jenny Erazo

—¿Aceptó el trabajo?

—Si. Después de una semana y de un millón de pruebas, me dijeron que de toda la gente que había aplicado, solo yo tenía experiencia en radio.

En la presidencia trabajé cinco años, los últimos dos estuve entre radio y periodista oficial del presidente. Desde ahí me quedé en el sector público.

—¿Recuerda algo que considere duro, complejo, difícil en el periodismo?

—Creo que lo más fuerte, quizá, fue el 30-S. Lo viví en el aeropuerto, que fue tomado por los militares, aunque lo más difícil estuvo en el hospital de la policía. Después, las audiencias, los juicios, eran jornadas que duraban hasta las cuatro o cinco de la madrugada, uno no dormía.

El 30-S es una fecha que significa la sublevación policial en contra del Gobierno de Rafael Correa, ocurrida el 30 de septiembre de 2010, un día después de que la Asamblea Nacional aprobó la Ley Orgánica de Servicio Público, en la que se eliminó bonificaciones, reconocimientos y beneficios para los policías y militares por ascensos y condecoraciones. Esto generó malestar en los uniformados y desembocó en un violento episodio que dejó cinco muertos y más de doscientos heridos.

—¿Hasta cuándo trabajó en el sector público?

—Hasta julio del 2025. Fui una de las cinco mil personas despedidas. Me quedé sin trabajo, sin nada. Durante ese tiempo el pole me sostuvo.

—¿Sigue sin trabajo?

—No, en septiembre conseguí en la empresa privada. Por ahora estoy del lado del marketing y la publicidad. Es totalmente otro mundo, porque uno viene de lo público, donde la comunicación está enfocada al beneficio y en la parte privada está enfocada a la venta. Es un universo totalmente diferente.

Jenny Erazo, periodista y maestra de pole exotic, durante un ensayo en la Academia Pole Art, en Quito.
EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

Pun, pun, pun… suenas las puntas de las botas de Jenny tocando el piso, mientras camina hacia el centro del escenario para ayudar a una alumna que aún no ha logrado ejecutar un movimiento. Todas miran y escuchan las indicaciones y los movimientos alrededor del tubo, finalmente, la alumna comprende la dinámica del ejercicio y las otras se concentran para perfeccionar los suyos.

—¿Qué beneficios logran quienes practican esta actividad?

—En primer lugar, memoria corporal al moverse junto a la música, eso que llamamos musicalidad, ir con el ritmo de la música; confianza en uno mismo, porque se logra bienestar emocional y físico.

—En estos tiempos nos abruma el estrés, la depresión, ¿los ejercicios de pole dance se pueden considerar útiles para contrarrestar estas enfermedades?

—Creo que sí, de hecho, el cuerpo suele somatizar muchas cosas que nos pasan en nuestra cabeza y en nuestras emociones. De repente, se te cae el cabello, empiezas a sentir fatiga, cansancio y no sabes de dónde vienen, pues, es de toda esa carga emocional de todos los días. Cuando tú haces ejercicio, liberas todo a través del cuerpo.

Jenny Erazo, periodista y maestra de pole exotic, durante un taller en la Academia Pole Art, en Quito.
EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

¿Cuánto se debe invertir para asistir a las clases de pole?

En principio no es tanto, no necesitas nada más que un short y un top para mujeres, y un short, para hombres. Protectores de rodillas si se hace ejercicios de piso.

¿Cuánto cuesta?

Hay varias tarifas: mensuales, trimestrales, semestrales y anuales, si usted paga una anual es más económico. Lo más bajo es treinta dólares por una clase cada semana durante un mes.

¿Qué planes tiene para el futuro?

Mi proyecto futuro es que el pole exotic crezca en Ecuador, sobre todo en Quito, porque en otras ciudades como Cuenca, Guayaquil y Portoviejo hay mayor movimiento. La idea es que en Ecuador crezca y se conozca más este deporte.

Jenny Erazo (c), periodista y maestra de pole exotic, brinda con su grupo, al final de un taller en la Academia Pole Art, en Quito.
EL UNIVERSO. Foto: Alfredo Cárdenas.

El sol se desvanece anunciando el ocaso del día, Candy, de Plan B se apaga, Jenny descorcha una botella de Soprano, sirve en tasas de café y brinda con el grupo por el final del taller de pole exotic.

 El Universo

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