Un virus que habita en camarones, peces y moluscos ha llegado a los humanos. Investigadores vincularon al nodavirus de mortalidad encubierta (CMNV), un patógeno de origen acuático, con una enfermedad ocular que causa síntomas similares al glaucoma y pérdida de la visión en las personas.
La mayoría de infecciones en humanos se dio por manipulación de animales acuáticos sin protección y onsumo de productos marinos crudos.
Un virus que habita en camarones, peces y moluscos ha llegado a los humanos. Investigadores vincularon al nodavirus de mortalidad encubierta (CMNV), un patógeno de origen acuático, con una enfermedad ocular que causa síntomas similares al glaucoma y pérdida de la visión en las personas.
El hallazgo, publicado en la revista científica Nature Microbiology, sugiere que este virus podría estar detrás de casos de uveítis anterior viral hipertensiva persistente (POH-VAU), una condición cuya causa había permanecido desconocida hasta ahora.
El CMNV es un virus de ARN de cadena simple positiva perteneciente a la familia Nodaviridae. Es ampliamente conocido en el mundo acuícola por afectar a camarones como Penaeus vannamei, pero también se ha detectado en peces, cangrejos y moluscos.
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Su capacidad para infectar múltiples especies ha llamado la atención de los científicos, ya que sugiere una baja especificidad de huésped. Esa característica podría facilitar el salto entre especies, incluido el ser humano.
El 71,4% de los casos analizados estuvieron asociados a dos tipos de exposición:
- Manipulación de animales acuáticos sin protección
- Consumo de productos marinos crudos
Estas actividades, comunes en contextos donde el contacto con mariscos es frecuente, podrían estar facilitando la transmisión del virus hacia humanos.
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Sin embargo, los investigadores también han detectado indicios de posible transmisión entre personas, aunque este punto aún requiere mayor evidencia.
Experimentos en laboratorio y en modelos animales demostraron la capacidad del virus. En ratones, el CMNV fue capaz de provocar aumento de la presión intraocular y daños en los tejidos del ojo, replicando algunos de los síntomas observados en pacientes humanos.
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Además, el virus logró infectar células de mamíferos en condiciones in vitro, lo que refuerza su potencial zoonótico.
En humanos, la enfermedad se manifiesta con inflamación ocular y presión elevada dentro del ojo, una combinación que, si no se trata, puede derivar en daño permanente a la visión.
Los investigadores advierten que se trata de una enfermedad emergente y que aún hay mucho que saber sobre el virus y lo que causa. (I)
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